
Se oyen cornetas y tambores de fondo y enseguida nos invade una emoción y solemnidad desorbitada. Siempre he tenido una duda y, aunque he recibido multitud de explicaciones, no he quedado satisfecho con ninguna de ellas.
¿Qué lleva a la gente a abarrotar las procesiones en Semana Santa, aunque no hayan pisado una iglesia desde hace años?
No sé si el hecho de ser y sentirme católico me autoriza a juzgar el catolicismo de cualquiera de mis semejantes, pero no deja de sorprenderme que, año tras año se repita este fenómeno en toda la geografía española.
Es digno de ver ese tío que el Sábado pasado estaba en la Radikal metiéndose pastillas a cascoporro descalzo por las calles de Sevilla tras los pasos de la Macarena. Asombra la emoción de la señora vestida de Armani de arriba abajo, cuando pasa ante ella el Cristo de las 3 caídas. Me deja perplejo el caballero que acaba de amenazar de muerte al conductor de al lado por no acelerar al ponerse el semáforo en verde, pero lleva la estampita de la Virgen del Rocío en el salpicadero y no falta ni un solo año a "su procesión".
Estos son casos exagerados, por supuesto. Y quiero dejar claro, que no pretendo que seamos unos “meapilas”, niños buenos y tontines. Ni lo soy, ni lo pretendo ser. Todo el mundo tiene sus fallos, y los míos están a la vista de todos. Pero quería aprovechar este día (Jueves Santo) y este espacio para reclamar un poco más de sentido común general.
En mi opinión, no hace falta ir a misa cada Domingo o comer pescado los Viernes de Cuaresma para ser un buen católico. Pero hace falta actuar o intentar actuar como tal, todos y cada uno de los días del año. Y eso es lo que se echa en falta, o lo que yo echo en falta de vez en cuando.
Queda muy bonita la foto con el paso de fondo cada Viernes Santo. A mí me gustan más las “procesiones” que pasan por nuestra vida, día tras día y en las que raramente nos fotografiamos.
Santa Semana
Publicado por ACD a las 2:29
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1 comentarios:
Absolutamente de acuerdo,pupino también lo ha leido, y chapó a tu reflexión.
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