Después de 5 años fuera de casa, la gente suele echar en falta demasiadas cosas. Yo, por suerte o por desgracia, no extraño tantas. Estar solo en una ciudad que no es la tuya, rodeado de gente que no conoces, te ayuda a afrontar muchas situaciones a las que, en casa, no te enfrentarías. En 5 años, conviertes tu nueva ciudad en propia, tu nueva casa en tu rincón favorito, tus nuevos amigos en tus AMIGOS... pero no todo es sustituible. Por mucho que uno se haga el fuerte fuera de casa, a diario faltan muchas cosas. Falta un "¿qué tal el trabajo?", el "¿dónde has estado?", el cocido de los Domingos, el "tómate un vasito de leche antes de acostarte", el "te has ido a la cama sin darme un beso...". Ese tipo de cosas no hay nadie que las pueda hacer mejor que una madre. Eso sí que es insustituible en 5 años y en 20.
En esta "tarde de Domigo rara" (bonita canción de Amaral), se me ha ocurrido dedicarle la entrada a mi madre (bueno, a las madres en general), porque "Madre no hay más que una y a ti te encontré en la calle" :P
¿Una canción? Pues no sé, ¿qué tal una de Sabina?
...y a ti te encontré en la calle
Publicado por ACD a las 18:28
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